sábado, 13 de enero de 2018

Australia II - Parque Nacional de Uluru y Kata Tjuta. ¿Qué hacer?

Otro día os cuento sobre el monolito en sí, porque en esta entrada me centro más en cuestiones prácticas y es más extensa de lo habitual. Incluyo algunas fotos que nunca pueden faltar en mis relatos, pero el objetivo es ayudar a quienes estén pensando en visitar esta parte de Australia.Mis lectores habituales tendrán cumplida información de todo lo que hicimos, con entradas individualizadas, como es la costumbre en este blog, es decir: sin orden ni concierto.

En el último cuarto del siglo XX, el turismo que llegaba a Uluru lo hacía de una forma desordenada, fomentando el establecimiento de moteles cerca del monolito, por lo que en la década de los setenta se decidió crear un resort algo más alejado que concentrara las actividades propias del negocio. Esta ciudad de menos de mil habitantes – compuesta casi en exclusiva por trabajadores – se llama Yulara, reúne todas las posibilidades de alojamiento y restauración, cuenta con un banco, una oficina de correos, un supermercado, un centro de visitantes y algunas tiendas de recuerdos.

Día 1

Aterrizamos un lunes a las 11 de la mañana en un aeropuerto pequeño, pero en el que atienden con eficacia a los turistas. Un autobús gratuito nos dejó en el hotel, donde no nos daban las habitaciones hasta las tres de la tarde, por lo que aprovechamos esas horas para visitar el centro de visitantes, confirmar nuestras reservas, comprar agua en el supermercado, comer algo rápido y recoger el coche de alquiler.

Para acceder al Parque Nacional deUluru – Kata Tjuta, es necesario comprar un ticket que cuesta AUD 25 (unos 16 euros). Se adquiere en un control que hay a la entrada y es válido para tres días. También se puede comprar un pase anual.

Hay empresas que te llevan y te traen en las que todo está organizado. También hay un shuttle, pero nosotros preferimos alquilar un coche para poder movernos a nuestro antojo, y es la opción que recomiendo. Se puede alquilar en el aeropuerto, pero a nosotros nos venía mejor devolverlo en Yulara porque habíamos contratado una excursión para el último día.

Conviene comprobar bien el seguro, ya que algunos no te cubren por la noche, que es justo cuando más probabilidades hay de que se te cruce algún animal. En nuestro caso solo podíamos conducir por carreteras asfaltadas, lo que no es un problema, ya que no hace falta meterse por pistas de tierra para visitar las atracciones del parque.

Aunque se conduce por la izquierda, las carreteras son buenas, apenas hay tráfico y los aparcamientos estaban medio vacíos salvo a la hora del atardecer. Los hoteles tenían gente, pero el área es tan grande que nos dio la sensación de estar casi solos la mayor parte del día. Tener coche te permite ir de un mirador a otro, o al centro de visitantes, con total libertad.

Una carreta circunvala la roca y en ella se puede parar, bien en los miradores, bien en el arcén, salvo donde las líneas son de color amarillo. Lo primero que hicimos fue detenernos en el mirador para automóviles desde el que recomiendan ver la puesta de sol. Todavía eran, sin embargo, las primeras horas de la tarde.


Nos acercamos, entonces, al centro de visitantes, que me decepcionó bastante. Hay una cafetería y un mostrador de información; lo demás son tiendas de recuerdos y no se puede hacer fotos, algo que no comprendo. La situación de los aborígenes australianos no es nada buena, y me sorprende que prohíban hacer fotos con la necesidad que tienen de dar a conocer su cultura y los problemas a los que se enfrentan. Así se lo hice saber en su libro de visitas.

La información que facilitan sí es útil. Nos dieron un mapa con los senderos y nos dirigimos hacia Mala Walk, uno de los más cortos y fáciles de todos. Ya os hablaré de él con más calma. Allí cerca es por donde se asciende a la roca, pero el acceso se encontraba cortado, ya que se esperaba tormenta en unas horas.



Desde allí fuimos al mirador desde el que apreciar Uluru al amanecer, que estaba vacío. Caminamos por las pasarelas y sacamos más fotos, esta vez desde otro ángulo, bajo un cielo con más y más nubes.



Ya cerca del ocaso, volvimos al mirador anterior, para sacar estas imágenes. Los rayos de sol apenas si iluminaron el monolito durante unos segundos mientras la tormenta se nos echaba encima.



Día 2

Este segundo día lo dedicamos por completo a visitar Kata Tjuta, también denominado The Olgas. Se trata de una formación rocosa que se encuentra a 55km de Yulara. La vimos primero desde un mirador que hay sobre una duna y caminamos luego durante horas bajo un sol abrasador.


Definitivamente, noviembre es demasiado tarde para venir aquí y hace demasiado calor. La media es de unos 35 grados centígrados, por lo que conviene madrugar mucho y ponerse a andar lo antes posible. Nos hicimos dos rutas, la del Valle de los vientos, de unos siete kilómetros y medio, y el WalpaGorge, mucho más sencilla.





Por la tarde, regresamos al mismo mirador del día anterior, solo que la tormenta se había adelantado, complicando las fotos (estaba lloviendo). Por desgracia, nos quedamos sin ver los rayos del sol sobre Uluru.



Día 3

Habíamos renunciado a subir a lo alto de la roca, no tanto por respetar la voluntad de los pueblos aborígenes como por el esfuerzo que supone, de modo que dedicamos parte de la mañana a circunvalarla caminando. Son unos 9,5 km que se hacen fácilmente porque no hay desnivel alguno. Conviene llevar bastante agua, crema solar y un sombrero, ya que hay amplias zonas sin sombra. La deshidratación y las insolaciones son riesgos que no hay que despreciar.






Cerca de la entrada del parque hay un aparcamiento para autobuses al que sin embargo puedes acceder con un coche siempre que no sea más tarde de las 16h. Es ideal para ver la puesta de sol, aunque el de automóviles está más cerca del monolito.

Después de comer devolvimos el coche, ya que a las seis de la tarde venían a buscarnos para ver ambas formaciones rocosas desde el aire. Habíamos contratado un vuelo en helicóptero de 40 minutos que resultó ser en avioneta. Las vistas son espectaculares, pero una nueva tormenta, en esta ocasión más lejana, volvió a privarnos del sol, por lo que la luz era escasa.




Día 4

Ya sin coche, vinieron a recogernos a las cuatro y media de la mañana para hacer en autobús una excursión de día completo a Kings Canyon. Dista 300 km pero permite conocer el Outback australiano, un par de estancias y un paisaje diferente. También podemos ver desde la carretera, ya que está en tierras privadas, Mount Conner, una tercera formación rocosa que algunos incautos confunden con Ayers Rock.


En Kings Canyon nos ofrecían hacer una ruta de tres horas, pero que comenzaba con un ascenso demasiado pronunciado para nuestra forma física, por lo que optamos por hacer otra que resultó ser demasiado fácil. Fue bonito y me alegro de haber ido, pero me habría gustado tener la posibilidad de hacer algo intermedio.



A la vuelta, nos acercamos a uno de los miradores que hay en Yulara, más alejados de la roca que los de los días anteriores, pero accesibles caminando. Al no disponer de coche y al no haber transporte público era nuestra única opción, ya que los tours organizados habían salido antes de nuestro regreso.


A la mañana siguiente nos fuimos al aeropuerto para tomar el avión a Melbourne. Creo que acertamos al elegir cuatro noches, ya que eso nos permitió ver Uluru con calma, caminar mucho, ver Kata Tjuta y conocer Kings Canyon. Por supuesto, si solo quieres la típica foto, te vale con estar menos noches, pero después de haber llegado hasta aquí, a un lugar tan lejano y aislado, sería una pena no ver lo más posible, ¿no crees? Hay cantidad de espectáculos nocturnos que seguro merecen la pena, pero nosotros preferimos otras cosas, que son las que os he mostrado. Disfrutamos más caminando o tomando fotos que viendo un espectáculo.

En mi perfil podéis encontrar mi dirección de correo. Estaré encantado de responder posibles preguntas. Como os indicaba al principio, con el tiempo, también iré publicando entradas individualizadas con más información.

6 comentarios:

Teca M. Jorge dijo...

Austrália é um dos itinerários curiosos que sempre tive em mente, mas nunca tentei concretizar, talvez por ser tão distante... não sei. De qualquer forma, uma beleza ler o diário dos seus dias por aquele continente. Belas fotografias de registros eternizados.
Um beijo

unjubilado dijo...

De momento me conformo con tus fotos y explicaciones, no desearía tener que volver a coger un avión por más de tres o cuatro horas y eso cada vez me lo voy pensando más, y no es por miedo a volar, simplemente es por estar encerrado tanto tiempo, casi sin posibilidad de estirar las piernas.
Manías y rarezas de viejo.

silvia de angelis dijo...

Straordinarie foto, che ho molto apprezzato per la loro particolarità
Un saluto,silvia

Mari-Pi-R dijo...

Muy buenas explicaciones para cualquier viajante que quiera visitar Australia, la naturaleza es expendida, no está en mis objetivos de viaje, ya que ahora viajo ya muy poco, pequeñas salidas, pero no obstante reconozco que es un país que hubiese tenido que conocer.
Un abrazo.

Javier G. dijo...

Sé que hay que echarle ganas pero, el fruto es espectacular.
La mole rocosa es curiosa de verdad.
Saludos

Nélida G.A. dijo...

Una entrada muy bien detallada e interesante si uno quisiera visitar esa parte del planeta.
Completa tus explicaciones, Tawaki.
Me gustaron mucho las fotos de Uluru, impresiona y es curioso. El resto de fotos también son muy buenas dándote una idea real de lo que podrás encontrar.
Gracias por compartir.
Un beso.